Como en cualquier proceso creativo hay una serie de pasos que debemos considerar para construir un ícono. Lo primero es recordar la regla de oro, los íconos facilitan procesos complejos y deben ayudar a comunicar de forma inmediata, entonces: “Un ícono debería decir más que mil palabras” o, bueno, esa es la meta.

Hagamos un ejercicio de diagnóstico para evaluar en 4 sencillas fases: primero, coloquemos en una línea algunos íconos de una sola familia y descartemos aquellos que aparezcan un tanto “borrosos”; segundo, eliminemos aquellos que no comprendemos exacta o medianamente lo que nos quieren “comunicar”; tercero, ¿qué hay de aquellos que tienen demasiados elementos?, si al alejar la vista resulta imposible descifrar lo que realmente representan, entonces estamos en problemas y cuarto, llegamos con el error más común, los que son diferentes entre sí. ¿Necesitamos ayuda profesional urgentemente o no debemos preocuparnos?, antes de darte una respuesta revisemos el panorama completo.

Lo cierto es que es muy común ver al menos uno de estos errores plasmados en sitios web y/o en aplicaciones, no por eso deberíamos “acostumbrarnos”, más bien deberíamos plantearnos cómo resolverlo.

 Simplicidad + Consistencia +  Retícula + Píxel Perfecto.

Hablemos de Simplicidad, cuanto más específica sea la imagen, más fácil será conectarla a la acción.  Suena sencillo, pero existe un constante reto en lograr esa simplicidad. Los íconos son una representación visual que asociamos con algún objeto real, pero también a conceptos que no siempre son lo que realmente representan ¿Qué acertijo es este? Con calma pongamos las cartas sobre la mesa, hay que reconocer que el lenguaje de los íconos es universal y conforme se va enriqueciendo iremos adoptando nuevos significados, actualmente ni siquiera nos cuestionamos que en la vida real utilizamos la lupa para ampliar el tamaño de los objetos,  pero en una interfaz sabemos que podemos hacer búsquedas; que las nuevas generaciones nunca han tenido en sus manos un disquete de ¾,  pero todos sabemos que ahí se pueden guardar cambios;  que en una nube podemos subir información ¡Esto sí que es un truco de magia! Algo que será una constante es que este lenguaje seguirá actualizándose, adaptándose y reinventándose. 

La Consistencia, al igual que la simplicidad, forjará el estilo de una familia iconográfica, traza la personalidad que representará el lenguaje de la marca. Nos permite crear una variedad de íconos sin perder esa autenticidad e incluso ser creativos. En este punto, hay que plantearnos la importancia de tener una iconografía propia, entonces … ¿Por qué las librerías no son siempre la mejor opción, si también poseen su estándar de calidad?, yo respondo con estas preguntas ¿Poseen estas librerías ese guiño de tu marca? Y ¿Qué tan probable es que veas este mismo ícono en otra aplicación?.

También, hay que reconocer que las necesidades de navegación en una interfaz nos obligan a ser flexibles y generar pequeñas subfamilias que convivan entre sí, siempre respetando la esencia que les precede. ¿Cómo lograrlo? es la parte divertida de un trabajo en colaboración: experimentación y mucha creatividad, lo cierto es que el uso de una Retícula siempre nos facilita el camino, nos permiten estandarizar las formas y tamaños de la familia y subfamilias de iconos. ¿Qué retícula debemos utilizar? hay una gran variedad incluso siendo innovadores podremos ajustar una, siempre pensando en las necesidades del proyecto, pero en nuestra experiencia debemos considerar algo más relevante que es la iconografía para medios digitales, esto nos pone en otra cancha, con otras reglas y debemos considerar una que nos brinde bases solidas para no perder calidad en los diferentes dispositivos. Entonces llegamos a la recta final, el Píxel perfecto:  sin él todo el esfuerzo se viene abajo, los íconos deben ser funcionales para diversas plataformas y el desafío es mantener la misma calidad cuando se escale de 192 píxeles a 24 píxeles, sin olvidar que conforme se aumente la escala, menor será su calidad y mayor será el esfuerzo de simplicidad y creatividad.

Usemos el traje de doctores de la iconografía, si tu icono fuera un paciente y lo diagnosticamos con un caso severo de falta de píxel perfecto o algo más grave como falta autenticidad o claridad. ¿Lo dejaríamos en las manos del destino, una librería prediseñada o un profesional?

¿Te gustaría recibir un diagnóstico? Con mucho gusto nos encantará ayudarte. 

Platícanos a qué resultado llegaste después de haber realizado el ejercicio de los 4 pasos.

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Diseñadora gráfica UI/UX multidisciplinaria y soñadora. Creyente que el diseño es más productivo y divertido sí se trabaja en equipo con una buena taza de café. La técnica es el complemento, lo primero es el compromiso y la buena disposición para reinventarse y bailar de inspiración.